Revolutionary road, NO solo un sueño.

abril 2, 2010

Por momentos sentía que estaba dormido, ¿muerto? Estaba medio vivo o viviendo una vida que no era tal. ¿Vida? ¿Qué es vivir? Cada uno tiene una realidad a su alrededor que interpreta según sus miedos y valentías, sus necesidades y recursos.

La locura es durante el siglo XIX rechazar las normas sociales establecidas aunque los diccionarios lo definen como la privación del juicio o el uso de la razón. Uso de la razón, porque todos la tenemos, aunque no todos la usamos cómo y cuándo se debe.

Los sueños deben ser el motor que nos guía, aunque la razón es el volante y nuestro espíritu el conductor.

¿Que es peor? Sentir no haberse jugado por un sueño o saber que hiciste lo más lógico pero te equivocaste. Depende de lo que está en juego, lo que podes perder o ganar, a quien podes lastimar o cuidar, cuanto tenes para arriesgar o conservar.

¿Y entonces?

Cada uno que lea esto lo interpretará según su esencia y lo que la complementa. Hay una única verdad en cada único ser y una total realidad para todos lo que la quieran ver de ese modo. Del mismo y no distinto, no hay que olvidar que la guía puede cambiar; el volante ser mal utilizado aunque el conductor lo único que podrá realmente dejar por sentado para el resto de los mortales son sus actos y para sí mismo guardarse las sensaciones y pensamientos que crea necesario cuidar, valorar y recordar.


Pastor Lobo.

junio 17, 2008

 

-          Cameron, creo que ya sabés de que vamos a hablar, no?

-          No, la verdad que no tengo ni idea Ricardo. Me invitaste a tomar un café y vine, tengo mucho laburo, pero bajé y acá estoy.

-          No puedo creer que no te hayas dado cuenta aún.

-          ¿De qué?

-          ¿Sabés que en la oficina se habla todo el tiempo del mismo tema?

-          No, yo solo vengo a trabajar y me voy. Por eso, te repito, que bajé a tomar un café, porque sos mi jefe.

-          Camerón – y aspiró un poco de aire, llenando sus pulmones, retuvo un poco el aliento y lo largó, sin bufar del todo e intentando disimular un poco – todos hablan que te han encontrado en la cocina con una mujer…

-          ¿Perdón? – frunciendo el seño y levantando los bordes de su boca sin poder entender del todo lo que su hasta ahora considerado amigo le estaba diciendo, aunque en seguida pensó en hacerle una escena, pero su razonabilidad hizo que pensara, al instante al mirarlo a los ojos le preguntó – ¿Qué estás diciendo?

-          Hay un rumor que te encontraron con una mujer en la cocina del comedor, ambas sobre la mesada muy. ¿Cómo decirlo? Yo no quiero que nuestra relación laboral se arruine y mucho menos que tu continuidad en la empresa se vea opacada por una inclinación o gusto del que no tengo ningún derecho de calificar. El tema es lo que el resto está diciendo …

-          Ricardo. Debo confesarte que me gustan los hombres. De hecho siempre me pareciste muy atractivo pero no he querido nunca mezclar trabajo con placer. Por eso mi novio es una persona que ni siquiera tiene que ver con el rubro. Siendo mi jefe, y además una persona algo confundida con rumores bastante erróneos, debo aclararte que la mujer con la que me encontraron en la cocina, es una compañera de trabajo que me contaba sus problemas matrimoniales, cuando entró Pastor. Nos vió a ambas charlando y quiso saber de qué se trataba. No le contamos nada y él salió algo ofendido. Por cierto, si no tenés otro tema que plantearme y considerando que para mí esto quedó claro, si tengo tu permiso, subiré a terminar con el diseño para la compañía naviera que me pediste.

-          He…sí, subí y…perdóname. No sabía que Pastor había iniciado el rumor. Deja, creo entenderlo. Pastor es muy ´baboso con las mujeres, siempre está haciéndose el amiguito de todas y quizás se sintió, como decís vos, apartado, yo hablo con él y olvidate, disculpame.

-          No, ni hables con él. Hablá con quien te comente del rumor y aclaralo, nada más. No vale la pena Pastor. Y no tenés que pedirme perdón. No cometiste ninguna falta. Nos vemos luego.

Ricardo se quedó pasmado, atónito, se sentía realmente incómodo, pero al mismo tiempo no podía dejar de recordar las palabras de Cameron “…siempre me pareciste atractivo…”.  Se volvió a su oficina y decidió pedirse algo para comer en su escritorio, tenía que pensar como hablar con Pastor del tema. No podía dejar así esto, no toleraba un ambiente de histerias y chusmerío en su equipo, menos aún cuando el tema era con su empleada preferida, que encima de eficiente, ahora sabía que también tenía cierta inclinación hacia él…

Pastor estaba tomando un café y pensando cómo se acercaría a Bárbara, otra de las empleadas a las que él tenía en sus planes de conquista. Después de la desilusión con Cameron, de la que había recibido una parada de carro como pocas veces; aunque aún tenía fantasías con ella, sobre todo después del rumor que decía que la habían encontrado en la cocina con otra mujer a los manotazos y besos de lengua limpios, tenía que recurrir rápidamente a un plan B, de Bárbara, para continuar con su agresiva actitud conquistadora, aunque hasta ahora lo último que había conquistado eran un par de países jugando al TEG la noche anterior, contra su mujer. Hablando de su mujer, por suerte esta noche en la cena no la tendría que aguantar, ya bastante tenía con el día de hoy, safaba de ella porque tenía su cena de amigas.

Cameron salió de la oficina apresuradamente, se sentó en el banco de la plaza y la llamó a Sofía.

-          Hola mi amor – la saludó Cameron por el celular.

-          ¡Hola!

-          Te confirmó que nos vieron en la cocina Sofía.

-          Cameron, que hermoso fue eso, estaba tan bien con vos en ese momento que no me dí cuenta que nos vieron, y quién?

-          Sofy, ya lo resolví, olvidate, no importa quien. Viste que Ricardo tiene debilidad por mí, bueno, maté dos pájaros de un tiro Sofy, nos sacamos de encima al baboso de Pastor en la oficina y quizás…

-          Cameron, ¿qué hiciste?

-          Dejá Sofy, al menos en la oficina no te joderá más. Pero nuestro encuentro de hoy lo tenemos que postergar, me atrasé con el trabajo que me encargó Ricardo y ahora más que antes quiero hacer buena letra con él. Me encanta la camisa escotada que te pusiste hoy, pero no puedo decírtelo en la oficina…te amo.

-          Yo también Cameron, te voy a extrañar esta noche en la cama, besote.

-          Chau mi vida, cuidate.

Pastor llegó a su casa esa noche, ya había avisado a la empleada que lo esperara con la comida lista. Se extrañó mucho cuando vió la mesa puesta para dos personas. Miró hacia la cocina y vió que su esposa estaba en ella charlando con la empleada. Pensó rápidamente que la cena no iba a ser él que había planeado. Su mujer se sentó a la mesa, sin decir palabra alguna. Sabía que cualquier sonido que emitiera sería usado en su contra. Pastor la miró y…

-          ¿Sabías que esperaba poder cenar tranquilo? – le dijo él con voz altanera

-          ¿En serio? – le contestó ella mirándolo con sonrisa irónica

-          ¿Me lo hacés a propósito?

-          No me podría salir tan bien si quisiese hacerlo.

-          ¿Desde cuándo usas esa camisa con tantos botones desabrochados?

-          Desde que me la puse hoy temprano, después de darme una ducha y vestirme – le dijo ella.

-          Tomá – le dijo al mismo tiempo que le tiraba con la servilleta por la cara – usala para taparte un poco.

-          Ok, pero eso me obliga a no ser menos considerada de lo que sos conmigo, tomá – le tiró con el pedazo de pan que estaba comiendo – comelo, así dejás de tirar mierda por la boca.

-          Creo que tenés que bajar los decibeles un poco querida.

-          Mmmm, creo que vos tendrías que bajar tu grado de ansiedad.

-          Mirá, ya bastante con tener que verte en la oficina, encima…

-          ¿Qué pasó hoy en la oficina? ¿Te rechazó alguna de tus empleaditas?

-          Algo aún peor que eso, me rechazó Ricardo!

-          Ah, no sabía que te gustaban los hombres también.

-          No seas imbécil, Sofía, Ricardo me despidió.

 

Tom Bairon, El León de las Pampas. Todos los derechos reservados.


Spiders.

junio 15, 2008

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Reportaje a Tom, parte III.

junio 15, 2008

 

Alguien – ¿La tercera es la vencida?

Tom – Eso lo dijo alguien que erró dos veces, fue algo perseverante, ojo tampoco mucho, y en la tercera lo logró. Tuvo buen marketing su mensaje, se hizo popular, dado que creo que cualquiera con tan solo un poquitito de perseverancia, muy poquita, puede intentar algo tres veces. El tema es que si en la tercera falla, lo siga intentando hasta lograrlo y ahí sí sería perseverante. Pero bueno, ahí está esa frase recorriendo el mundo.

Alguien – ¿Tenés frases preferidas?

Tom – Escribo cuentos y ojalá algún día recorran el mundo (sonríe).

Alguien – ¿Tenes un cuento preferido?

Tom -  No.

Alguien – ¿No tenes un cuento preferido? (pregunta sorprendido)

Tom – No, uno no.

Alguien – (Sonríe) Bueno, a ver, ¿Cuáles son tus cuentos preferidos, los escritos por vos?

Tom – No tengo cuentos preferidos.

Alguien – ¿Cuál es el cuento que más te han alabado tus lectores?

Tom – Lamentablemente los reportajes. Por lo que me hace pensar en algunas opciones. O mis cuentos son horribles o vos sos muy bueno preguntando o a mis lectores les interesa saber más acerca de mí, que leer mis cuentos.

Alguien – ¿Por qué te estás riendo?

Tom – Sonriendo solamente, sonriendo. Porque en realidad si tengo cuentos que me han alabado, y no son los reportajes precisamente, por eso me sonrío, por tu cara de “¿soy un crack preguntando?” cuando tan solo estaba bromeando.

Alguien – (sonríe) Me haces reír.

Tom – Ojalá mis cuentos lo hicieran también.

Alguien – Lo hacen, y mucho.

Tom – ¿Cuáles son los cuentos que leíste que más te gustaron?

Alguien – Todos. Pero volviendo a mi papel de entrevistador y vos de entrevistado. ¿Cómo te inspiras para escribir?

Tom – Depende. A veces solo estoy en un lugar, escucho un pequeño extracto de un diálogo y me imagino la situación, los personajes, y una historia. Otras veces estoy caminando por la calle y veo algo que me inspira a pensar lo que pasó antes para que esa persona esté en ese lugar y así. Trato de ponerle un brillo de humor y listo.

Alguien – Eso es cuando escribís “imágenes alcanzables” y algunos “cuentos tuyos” de situaciones cercanas o posiblemente realidad. Ahora, para escribir los cuentos fantásticos ¿cómo te inspirás?

Tom – De la misma forma. Solo que además de la cuota de humor le agrego una pisca de fantasía. Por ahí estoy sentado en la galería de mi casa y tan solo se me ocurren. También me han servido de inspiración algunos chats o emails que me envían a tombairon@live.com.ar .

Alguien – ¿Cómo te inspiras en un chat o a partir de un email?

Tom – Me inspiran por las temáticas que surgen. Nunca escribo algo que me cuentan, pero me inspiran a imaginar tergiversaciones de algunas experiencias o me hacen recordar cuentos que había empezado a imaginar y no a escribir. No faltan las personas que logran inspirarme más que otras…

Alguien – ¿Tenés musas?

Tom – No, yo no las tengo conmigo. Las dejo hacer su vida y solo cuando por causalidad me las cruzo aprovecho para inspirarme.

Alguien – Pero tu inspiración tiene múltiples orígenes.

Tom – En definitiva, las personas, los animales, la calle… la vida misma y toda ella en su plenitud me inspiran.

Alguien – ¿Cualquier cosa de la vida misma te inspira entonces?

Tom – La vida, sí. Es más, me acabás de inspirar a escribir un reportaje. Chau, la seguimos después…

 

Tom Bairon, El León de las Pampas. Todos los derechos reservados.


Para vos, lame orto.

junio 13, 2008

1.       Mi jefe siempre tiene la razón

2.      No contradecir nunca a mi jefe

3.       Antes de dar una opinión, estar muy atento a su lenguaje facial y corporal, y si es posible, hacerlo en forma de pregunta y no de afirmación

4.      Siempre estar atento a alabar sus opiniones

5.       Con respecto a mis compañeros

a.       Si un compañero da una opinión en una reunión, mirar rápidamente a mi jefe de reojo, para imitar lo más rápidamente sus gestos

b.      Si veo que tengo un compañero que empieza a dar conceptos inteligentes y originales, inmediatamente decirle a mi jefe que esa persona está hablando mal de él a sus espaldas

c.       Si un compañero me necesita, solo ayudarlo si logro que mi jefe se entere que lo estoy haciendo

d.      Si un compañero enfrenta a mi jefe, inmediatamente buscar un argumento para defenestrarlo y apoyar el concepto de mi jefe

e.      Si mis compañeros sospechan que soy un lame orto, empezar a decirles que mi jefe habla mal de ellos, que no lo soporto pero no puedo dejar de aceptar sus invitaciones

f.        Si entra un compañero nuevo a la oficina, inmediatamente estudiarlo

                                                              i.      Si es hábil, aislarlo y generar rumores en su contra

                                                            ii.      Si es standard, agregarlo en el grupo haciéndole notar el punto 10.

                                                          iii.      Si no es hábil, idem anterior y tenerlo de che pibe para tareas de espionaje y el punto 10.

6.      Invitar a mi jefe a

a.       Almorzar y/o cenar en casa

b.      Mi cupleaños

c.       al cumpleaños de mis hijos

7.       Seguir a mi jefe en

a.       Cualquier programa nocturno que programe

b.      Cualquier programa deportivo que organice

                                                              i.      Si no se jugar al deporte que practica mi jefe, aunque sea leerme todas las noticias deportivas para estar al tanto y comentarlas con él

c.       Si no fumo, empiezo a fumar para acompañarlo en sus salidas al balcón y/o vereda y/o sala/sector de fumadores

8.      Solo entablar amistad con mi jefe y/o pares de mi jefe que tengan buena relación con él

9.      Si mi jefe empieza a caer en picada en la organización, inmediatamente identificar sus posibles reemplazantes y posicionarme con ellos.

10.   Siempre tener a flor de piel un rumor que diga

a.       que mi jefe está por ascenderme

b.      soy la mano derecha de mi jefe

c.       mi jefe me ama

 

Tom Bairon – El León de las Pampas. Todos los derechos reservados.


Pez Dragón.

junio 8, 2008

 

 [Continuando con “Maracanaso, Maracanazo”].

-          ¡Birlocha espacial! – gritó el relator – ¿de dónde te dejaron salir? – se preguntó frenéticamente – ¡escolta universal a él! – concluyó resignadamente. El relator se salía de su vaina – No solo nos hemos quedado sin el excelente árbitro José, nos hemos quedado si encuentro! – y seguía mirando incrédulo y con algo de pavor hacia aquel Maraca Nazo, o era Naso?

Violeta aun sin entender del todo lo que había sucedido. Tragó saliva nuevamente, sintió un hormigueo en su estómago y se preguntó si se había cuidado la última vez con Ruperto. Mientras trataba de recordar, algo ruborizada por unos segundos recordando el nuevo juego que había practicado con su dragón comprometido y audaz, sintió esta vez como si le hicieran cosquillas en los intestinos. Entonces miró a sus costados, al lado de ella estaba la viuda del su amante Gregorio, el aguilucho desaparecido, Magdalena no paraba de llorisquear. Entonces de repente sintió un incontrolable deseo y necesidad de expulsar algo de su vientre. Hacía mucho tiempo que no tenía un incómodo flato atragantado en las mismísimas puertas de su ano. Y qué mejor lugar y momento para hacerlo, estaba rodeada de tanto público, que aunque se sintiera algún ruido u olor, quién podría saber que provenía de sus músculos cuslos, quién?! Entonces dejó volar libremente todo eso que esperaba salir, elevó sutilmente el muslo derecho – el contrario a la viuda Magdalena, porque Violeta tenía algo, muy poquito de compasión, aún por ella – y extrañamente no hubo ruido alguno al comenzar con el desagote, pero nunca imaginó que lo que expulsaría sería tal cosa y tan curiosa.

-          Los capitanes están en el medio del campo de juego intentando determinar cómo seguir con el encuentro. Los jueces de línea parecen intentar ponerse de acuerdo en quién de los dos podría dirigir y quien ser un juez de línea de toda la cancha – seguía relatando el comentarista – al mismo tiempo Maraca está en cuclillas tomándose la cabeza con sus alas, parece que el remordimiento no lo dejará seguir. Aunque, esperen, se ha parado y está yendo corriendo hacia un costado del campo del juego, derecho hacia donde está Violeta la prometida de Ruperto. O por Dios! Ruperto lo ve y parece querer ir a cruzarlo en su camino. Esto es terrible, Maraca esta descontrolado y… – el relator se levantó de su asiento, miró hacia donde estaba Violeta y entendió porque Maraca se dirigía hacia allí, tomó sus prismáticos y los focalizó en el lugar y dijo: Señores, en mi extensa carrera como relator deportivo he visto jugadores transformarse con el paso del tiempo en estrellas o en estrellados, pero esta es la primera vez que me sucede algo así, un árbitro…

 Violeta no era virgen ni mucho menos, pero nunca había tenido familia, aún. Sintió que de su trasero había salido algo no gaseoso, sino sólido. Se preocupó inmediatamente porque al tantear su cola no tenía nada y de repente encontró un pequeño orificio en su tul. Miró hacia debajo de la butaca y los costados y quedó estupefacta al encontrar una criatura de dimensiones pequeñas pero aspecto horripilante sentada observándola. Tardó unos segundos en darse cuenta que esa criatura era un Pez Dragón, y más aún terminó de entender qué o quién era cuando le dirigió un saludo.

-          Violeta, no voy a llamarte Madre, porque Madre hay una sola, pero desde este día en adelante serás algo muy especial para mí. He conocido tus entrañas, tus mollejas, tu mondongo y tus chinchulines – le dijo verbo gráficamente José con su rimbombante y nueva fisonomía – y debo reconocer que tenés una vida interior fascinante.

Magdalena dejó de llorar, miró a José o lo que parecía ser él solo por tener la misma voz y haber salido del mismo ser que segundos antes lo había tragado, suspiró hondamente y dejó caer e impactar su cuerpo hacia atrás en el suelo. Violeta enseguida se ocupó de su “colega” y José aprovecho para salir aleteando hacia el campo de juego, pero sin agua de por medio, surcando los aires con eslalon. Su cuerpo era otro, de pez payaso se había convertido en un pez dragón, vaya a saber quién, porque y como la saliva, los jugos gástricos o el secreto misterioso que encerraban los adentros de Violeta había realizado una metamorfosis fascinante pero aún más escalofriante.

-          …un árbitro en pocos segundos, ha pasado de ser el más cómico al más terrorífico ser en un abrir de boca y posteriormente, y con respeto de la dragona Violeta, abrir de culo – se sentó estupefacto el relator, tomó aire en sus pulmones y dijo: el show puede y debe continuar!

José se paró en el medio del campo, Maraca lo había seguido desde atrás un poco azorado y otro poco emocionado por saber que su traspié atolondrado había terminado siendo casi un pase de magia. Se paró Maraca entonces frente a José esperando que se hiciera el pique de pelota tradicional posterior a la interrupción inesperada y rara como esa. José tomó la pelota con su mano izquierda y el silbato caído en el suelo con su mano derecha, sopló con ganas a través de él para que la pelota se ponga nuevamente en movimiento. En ese mismo momento supo porque su nueva fisonomía era llamada pez dragón, a las aletas de pez en sus costados y panza que se complementaban con el color azufre y zandía inconfundible de su raza, a las alas de dragón y su cola en punta, a su cara nauseabunda y sus ojos ovalados casi como víbora, se acababa de dar cuenta que se le sumaba la capacidad de soplar fuego. Se miró su mano derecha algo chamuscada, observó el silbato ahora hecho cenizas y entendió que Maraca no iba a poder seguir jugando. José observó por un microsegundo que de Maraca quedaba, mitad chamuscado y otra mitad desplumado y quemado…

 

Tom Bairon, El León de las Pampas. Todos los derechos reservados.


Maracanaso Maracanazo.

junio 4, 2008

 

[Una historia que comenzó con el cuento “Nubes Borrascosas”. Se le coló el relato casi de chimento de “Tíbet, gran temporal”. Intentó continuar con una crónica social en “Encuentro místico un domingo de Pascua” y ahora parece llegar a algún tipo de desenlace a partir de una nota periodística deportiva con “Maracanaso, Maracanazo”?].

Recordemos algunos de los personajes involucrados…

-          Nubes Borrascosas

o   El aguilucho Gregorio, desaparecido

§  Le coqueteaba a Violeta

§  Casado con Magdalena

o   Ruperto, el dragón

§  Tiene estornudos alérgicos

o   Violeta, la dragona

§  comprometida de Ruperto

-          Tíbet, gran temporal

o   Hillary, la libélula

§  masajista del equipo de los Dragones

§  ex novia de Manolo

o   Manolo, el sapo

§  Ayudante de campo de las Águilas

§  Ex novio de Hillary

-          Encuentro Místico un Domingo de Pascua

o   José, el pez payaso

§  Arbitro del partido

o   Valentino, la abeja

§  DT de las Aguilas

o   Magdalena, aguilucha

§  Viuda de Gregorio

Después de semejante cuadro sinóptico para ayudar su memoria y así la comprensión de mi nuevo cuento, debo seguir algo a destiempo, con lo que ha surgido de lo que alguna vez fue templo y hoy es…

Se iniciaba el partido. Al silbatazo de José y el burbujeo siguiente le siguieron un toque sutil del balón hacia delante y el zurdazo de Jaime – el 10 de los Aguiluchos – hacia el arco de los dragones. El arquero dragón – Clemente – aún estaba intentando acomodar sus alas cuando al darse vuelta y vió llegar el balón velozmente, pasar entre sus piernas y estrellarse contra la red. Inmediatamente José salto por sobre su pecera y por primera vez se escuchó nítido su silbato. Golazo de Aguiluchos y esto recién empezaba!

Rápidamente buscó la pelota Ruperto. La posó sobre el círculo central del campo de juego y esperó una nueva señal de José que volvía apresuradamente desde el área de gol con sus rollers rodando velozmente. José pitó, Ruperto al balón le pegó, Manolo con dulzura un “travesaño” acarició, y Gregorio desde el cielo y junto a San Pedro observó. El balón estaba en juego nuevamente, Ruperto tan solo tuvo que dar unos pasos, uno de los cuales terminó por aplastar a número 4 de los aguiluchos que se ataba los cordones del botín sin darse cuenta del grandulón  que se acercaba hacia él. Las pocas plumas que se levantaron en el aire de dicho aguilucho, que se sumaba al palco donde estaban San Pedro y Gregorio, se confundieron con los papelitos que de a poco aún caían luego del gol tempranero del las Águilas. Ruperto de frente al arco pateó y el guarda valla adivinó la trayectoria del balón, aunque desestimo su fuerza, y quedó estampillado a la red. José salió de su pecera nuevamente para pitar el segundo gol del encuentro en tan solo minutos. El partido estaba Águilas 1 gol, 1 desaparecido, 1 arquero aún estampillado en la red; Dragones 1 gol, 1 ayudante de campo haciendo “travesuras” en otro encuentro no precisamente deportivo pero con varias entradas y salidas, en un solo arco (Manolo la estaba pasando realmente bien y no extrañaba para nada el partido).

A Valentino se le paró el aguijón, siempre le pasaba cuando se ponía nervioso, pensó que con 9 jugadores y 1 a 1 contra los Dragones, tenía que arriesgar, y era ahora o nunca. Miró al banco de suplentes y pensó que Maraca Nas (o era Naz, siempre tenía la duda si era con “s” o con “z”) era lo suficiente mañoso como para este partido o era mejor en sus encuentros con Manolo. No lo pensó más y lo envió al campo de juego. Reemplazaría a Vizcaya, que no había si quiera empezado a transpirar. Al arco lo enviaba al Víbora Gonzalez y se la jugaba por entero.

Maraca entró inmediatamente en juego. En el círculo central la pelota nuevamente esperaba ser acariciada esta vez por un jugador de las Águilas. En el centro del charco, esta vez Manolo esperaba  ser acariciado nuevamente por su amigo Anibal Traverso. Maraca recibió el balón – al mismo tiempo que Manolo en otro campo de seducción recibía a Anibal “on” – eludió al gordo y pesado Dragón, se llevó un compañero por delante de topezón, sin perder el esférico siguió el muy boludón, y le pegó como nunca y con toda su decisión. La pelota hizo una comba extraña, se dirigía directamente al arco de los Dragones, Clemente la observaba y más que confiado la dejó pasar. Se estrelló contra el palo – Manolo se estrellaba a otro palo también – y rebotó con fuerza pegando a la pecera de José y sacudiéndolo por los aires, directo a la boca abierta de Violeta en la tribuna, que bostezaba prolongadamente. Violeta enseguida cerró la boca y con ella la carrera de José como árbitro. Al tragar sintió al pasar, un pequeño golpecito en su pecho hizo que terminara de bajar, saliva y José. El relator se quedó atónico, solo pudo decir “¡Maracanazo!” pero enseguida se preguntó si era Maracanaso, es que nunca recordaba del todo si era con “s” o con “z”.

 

Tom Bairon, El León de las Pampas. Todos los derechos reservados.


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